Estilo y Estilos

Una Proyección Personal


El espejo lento y el arte de empezar de cero

He borrado todas las entradas de mi blog. Solo he dejado el texto de presentación con el que me identifico, el que define mi esencia.

Me he cansado del ruido, de las mil ideas que daban vueltas en mi cabeza con la única intención de llamar la atención sin llegar al fondo de nada. Busco la esencia: aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo que las define y permanece invariable.

Y aunque siempre me ha resultado fácil redactar sobre la frialdad de las finanzas o la rigidez de la historia, donde las reglas están escritas por otros, hoy me encuentro ante esta pantalla en blanco. Solo me queda mirar hacia adentro y darme cuenta de que analizar mi propia estética da más vértigo que analizar cualquier estructura del pasado.

¿Y por qué analizar mi estética? Porque he tenido la maravillosa idea de buscar la manera de transmitir todo lo que sé en un curso de Autoestilismo y Asesoría de Imagen Personal, un taller diseñado para que mis alumnos no tengan que depender de terceros para definir su propio estilo y vestimenta.

La parte técnica es sensible y lógica: organizar el taller personalizado, elaborar las diapositivas, las tablas de trabajo, los cuadros de ideas o los moodboards… Lo verdaderamente difícil es encontrarme frente a un armario donde la ropa no me cierra, ver mi cabello un poco entristecido o mis facciones apagadas. Me ejercito mucho en el gimnasio, pero también cocino y adoro comer; sería un desperdicio no hacerlo. El tiempo no ha pasado dejándome con 30 años. Para dar estos talleres de Coaching de Estilo estoy obligada a dar el ejemplo: mi ropa tiene que servirme y mi imagen debe ser consecuente con los valores que enseño. Idearé un plan, un sistema matemático de recomposición corporal que me empuje hacia el objetivo. Aunque el objetivo es más sencillo: ser yo, una yo de 67 años… pero yo.

Vivimos en un mundo obsesionado con la belleza artificial, con producir contenido sin parar, con acumular textos vacíos para que un motor de búsqueda nos aplauda. Yo prefiero parar. Prefiero que este espacio sea un espejo lento. Si alguien me lee en el futuro, que así sea; pero hoy escribo esto para recordarme a mí misma por qué voy a emprender este viaje.

Y aquí estoy, con todas mis dudas y complejos acumulados, escuchando “Can you understand” de Renaissance, mientras trato de entenderme a mí misma.

Sigamos adelante.




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